Ana Claudia Talancón

By on febrero 14, 2013
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Poco se sabía de Ana Claudia Talancón antes de El crimen del padre Amaro, película que, por la polémica desatada durante su estreno, la convirtió en figura internacional. Pero lo cierto es que Ana Claudia ha desarrollado una carrera ascendente como actriz de cine y televisión a lo largo de 15 años. Títulos como El cometa, Matando cabos, Fast Food Nation, Arráncame la vida y la serie televisiva Soy tu fan forman parte de su currículo. En estos días se exhibe en México El sueño de Iván, comedia infantil en la que comparte créditos con Demián Bichir y montón de niños pamboleros

¿Cómo ves a México?
Pues… suelo tener una visión positiva acerca de las cosas y la verdad es que tenemos un país hermosísimo, ¿no? Sus playas, su gente… Sobre todo cuando te toca viajar a países que están realmente fregados, regresas a México y besas el piso, agradeciendo la amabilidad, la solidaridad y el calor de la gente… Nuestra cultura, nuestras raíces… a mí me encanta, la verdad. Por otro lado, también podemos ver el tema del narcotráfico, la violencia, pero cuesta el mismo trabajo fijarse en lo bueno que en lo malo, y más bien para las cosas en las que no estoy de acuerdo busco hacer algo al respecto, en vez de nada más quejarme y andar criticando.

Habiendo nacido en Cancún debes ser muy playera, ¿qué playas mexicanas recomiendas?
Toda la Riviera Maya: Sian Ka’an, Tulum, Playa del Carmen, Cancún, aunque la verdad es que en Cancún hay hotel tras hotel tras hotel tras hotel, pero en algunos lugares rellenaron las playas con arena nueva tras el huracán Wilma y las dejaron hasta más grandotas de lo que yo me acuerdo. Total, las playas del Caribe son las que más me gustan de México. El agua es templada y el color es de un azul increíble porque se mezcla con el agua cristalina que viene del subsuelo, del manto acuífero. Es precioso.

Has trabajado en varios países, ¿cómo ves al cine mexicano comparado con otras cinematografías?
Es una pregunta que suelen hacerme porque, como dices, he tenido la oportunidad de trabajar en varios países… y realmente creo que depende del equipo con el que te toque trabajar, ya sea en Estados Unidos, México, Sudamérica o Timbuktú [ríe]. Siempre decimos Timbuktú cuando nos referimos a un lugar muy lejano [ríe] Depende, como te digo, del equipo con el que trabajes. Te puede tocar en Estados Unidos una producción con mucho presupuesto, pero a lo mejor a la directora no le gusta ensayar y tú eres muy de ensayar o viceversa. Depende del trato que se le da a cada quien, de la comodidad con la que se trabaja, obviamente del presupuesto del proyecto, o si el director es un estresado o un alivianado, si los compañeros actores son buena onda y saben trabajar en equipo, o si por el contrario, hay una lucha de egos terrible, ¿no? Siento que fuera del idioma o las diferencias culturales, como que en Estados Unidos no te dejan ayudarle a los técnicos y ese tipo de cosas, porque te pueden demandar si haces algo que no te corresponde. En cambio en México existe mucho compañerismo, si quieres puedes ayudarle a los de arte o iluminación, cosa que no sucede en Estados Unidos, cada quien su chamba y punto. Ahora sí que “zapatero a tus zapatos” [ríe].

Y en el caso de El sueño de Iván, ¿cómo fue la relación con el equipo de trabajo?
¡Estuvo muy bien! El director (Roberto Santiago) es muy relajado. En realidad los protagonistas de esta película son los niños. Tienen una frescura, una espontaneidad maravillosa con la cual empapan a todos en el proyecto. Además, estamos el niñote de Demián Bichir y yo, otra niñota. Así que hicimos una gran familia de niños divirtiéndose. El director, como te digo, muy relajado. Además, como se trabaja con niños, los horarios son limitados por cuestiones sindicales. No podíamos trabajar más de ocho horas al día, entonces teníamos horarios maravillosos. La filmación fue en pleno verano, el sol se metía como hasta las diez de la noche, así que terminando de filmar nos íbamos a la playa o nos metíamos a la alberca o nos poníamos a hacer ejercicio o salíamos a cenar o lo que se nos antojara. La verdad nos la pasamos muy bien en esta película.

El sueño de Iván es una película cien por ciento futbolera. ¿Cómo ha sido tu relación con el futbol a lo largo de tu vida?
La verdad es que soy una muy buena villamelón [ríe]. Jugué futbol de chiquita una temporada, pero como pasatiempo más que otra cosa. Ahora de grande he echado la cascarita de vez en cuando, de hecho durante la filmación de El sueño de Iván llegamos a jugar con los niños en la playa… Digamos que no tengo tan buen tino para patear la pelota pero soy aguerrida, corro rápido y no me da miedo [ríe].

¿Eres zurda o derecha?
Derecha… Sobre los partidos de fut, a veces los veo. Trabajo mucho, la verdad, y no tengo tiempo para verlos todos, pero de vez en cuando me aviento uno.

¿A qué equipo le vas?
A las Chivas y a los Pumas. Dicen que no le puedes ir a dos equipos, pero yo digo que sí [ríe].

De El cometa,tu primera película,a El sueño de Iván,¿cómo has evolucionado como actriz?
Híjole, lo que pasa es que uno no necesariamente siempre va cambiando o evolucionando hacia algo distinto. Esta película (El sueño de Iván), por ejemplo, me recordó lo que viví hace años en El cometa. Me hizo volver a sentir esa capacidad de asombro, la capacidad que tenemos para sorprendernos por cualquier cosa, para realmente estar en el momento presente y entregarte, que es lo que me ha funcionado para actuar. En lugar de seguir la fórmula o el método de no sé quién, lo que hago es entregarme y reaccionar a lo que está sucediendo en el presente. Cuando hay una bola de niños afectándote, en el buen sentido de la palabra, pues no hay más que estar ahí, vivir el instante, reaccionar positivamente y gozarla.

¿Fue una especie de contagio infantil?
Sí. Me identifico mucho con los niños y el ser como una niñota forma parte de mi manera de ser.

La relación entre el cine y el futbol no ha sido muy afortunada, salvo contadas excepciones. Dentro de ese subgénero llamado cine futbolero, ¿dónde ubicas a El sueño de Iván?
Pues es una película para niños. No la puedo comparar ni con El Chanfle ni con Rudo y Cursi porque es una película infantil, una película familiar, que además tiene un mensaje muy lindo. Tanto en el cine como en el futbol tienes que aprender a trabajar en equipo y disfrutarlo. Cuando hay problemas en un equipo, cuando no hay una buena comunicación, pues las cosas salen mal. En cambio, si se trabaja por un mismo objetivo y de buena gana pues las cosas salen bien. Es muy pronto para entenderla en su totalidad. Tendremos que esperar a que pase el tiempo para poder hacer un juicio claro y bien pensado sobre la película.

¿En qué género te sientes más cómoda como actriz? ¿En el drama o la comedia?
Eh… cada una tiene lo suyo… Te puedo decir que no soy fan de la comodidad. El drama puede ser delicioso, ya sabes, ¡arrancarte los pelos!, pero la verdad depende del proyecto. Puedo llegar a ser muy chistosa… [ríe] no, ya en serio, puedo llegar a disfrutar tanto el drama como la comedia de igual manera, no estoy casada con un género en particular. Me he sentido muy cómoda en la comedia y la verdad me gustaría hacer más, no sólo comedia romántica, ya sabes las típicas chick flicks, que a las chicas nos gustan [ríe], pero me refiero a comedias de humor negro, como por ejemplo una que disfruté mucho fue Matando cabos… Ése es el tipo de comedia que me atrae, y además pues hay muchas cosas que me faltan por hacer, se me antoja el cine fantástico, de aventura, acción, etcétera.

¿Y entre el cine y la televisión?
Nuevamente depende del proyecto. La televisión es mucho más rápida, inmediata. Aunque no siempre. Si estás trabajando, por ejemplo, en Brasil, donde se pueden gastar un millón de dólares por capítulo, y donde cuidan cada detalle al máximo, incluso más que en muchas películas, pues es una maravilla trabajar así. Pero es una excepción. En el cine tienes mucho más tiempo para preparar cada escena, para ensayar, sabes perfectamente de qué trata la historia, sabes el principio y el final. En cambio, en la televisión hay veces que se va escribiendo conforme se graban los capítulos. También pasa que en la televisión, cuando te toca un director que anda con prisas y no le gusta ensayar, te sientes como trabajando en una maquiladora, y eso no se disfruta tanto como el trabajo con un director que cuida mucho cada escena y ensaya hasta que obtiene lo que realmente quiere de los actores. Afortunadamente, hoy en día no tenemos que escoger entre ser actriz de teatro, televisión o cine, como pasaba antes; hoy hay televisión que se hace como cine y cine que se hace como televisión, y hay teatro… [ríe]… bueno, ése sí no… el teatro es el teatro. A lo que voy es que los actores y actrices de hoy podemos hacer cine, televisión y teatro, y eso está muy bien.

¿Hacia dónde estás focalizando tu carrera?
Pues no me gusta proyectarme a futuro. No me gusta estar pensando en el futuro ni en el pasado. Me parece una pérdida de tiempo, aunque hay gente que sí le gusta y le funciona, y lo respeto mucho. Creo que el preciado momento se va demasiado rápido como para no estar totalmente consciente en el presente y… no vas a ser en el futuro lo que estás soñando si hoy no te aplicas. A mí me funciona estar presente, vivir el aquí y el ahora, como bien se dice. F

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