Mariado
Pollos rostizados. En la mesa de madera humean los pollos rostizados. Es domingo. La familia Flores almuerza a las dos de la tarde: temprano para comer, tarde para desayunar. “Tamara”, tuitea Mario, miembro distinguido de la familia Flores. Deja el teléfono junto a la estufa y se concentra en partir su telera. En eso anda cuando, afuera, rechinan las llantas de un Monza gris. Alguien toca la puerta. Es domingo, ¿quién será? Hombres. Le dicen a la familia Flores que son “de la procuraduría”. En sus bolsillos no hay orden de presentación ni aprehensión. “Con permiso, nos llevamos aquí al joven”, dice uno. Mario no termina de preparar su torta. A los 26 años Mario tiene buena memoria, en el Monza gris, con dos “agentes” a su lado, recuerda el timeline de su Twitter; 10 de noviembre, “No salía tan temprano del trabajo desde que se cayó la avioneta de Mouriño. Anden con cuidado, funcionarios voladores”; 12 de noviembre, “Me dan ganas de comprar a todos los secretarios de Gobernación, abrir sus jaulas y dejarlos volar en libertad con los otros secretarios”. Se jodió la marrana. Mario en la Procuraduría General de la República. Es domingo, pero se trabaja. Es domingo, pero se tuitea: “Chicos, gente supuestamente de la PGR se llevó a @mareoflores POR ESTE TWEET: http://bit.ly/u7K8Aj ¡Por favor, difúndanlo! #mareoflores”; “El padre de @mareoflores tiene la certeza que su hijo está en la PGR dado que uno de los vehículos que lo detuvieron está estacionado ahí.” Se jodió la marrana. El domingo tuerce hacia la delegación de la PGR en la ciudad de México. Más tweets, más especulaciones, todos asustados, otros indignados. Nubosidad variable. Mareo. Y de pronto un tweet: “Estoy completamente bien. Gracias a todos, todo se aclarará en un momento. GRACIAS”. Es el joven Flores. Los timelines se apaciguan, toman descanso en domingo, acomodan las almohadas y hasta prenden la regadera. Tiempo fuera. Y luego no, porque Mario no sale de la PGR, no pueden verlo ni su familia ni su abogado. Otra vez la nubosidad. Es domingo. Nueve horas para saber qué quería la PGR de Mario: “Me preguntaron si conocía a gente que supiera destruir un helicóptero”. El mareo está por convertirse en vómito. Es domingo. Un comunicado de la PGR es responsable de que cada quien cierre la semana como pueda. Se jodió la marrana. Comunicado: “Con la finalidad de agotar todas y cada una de las líneas de investigación… de los hechos acaecidos en el poblado de San Juan Tezompa, Municipio de Chalco, Estado de México, en los que perdieran la vida el Secretario de Gobernación y siete servidores públicos más, el agente del Ministerio Público de la Federación tomó la declaración, en calidad de testigo, al titular de la cuenta de twitter @mareoflores.” Otra vez sarcasmo, tweets y trend topics. El comunicado sigue: “Una vez que rindió su declaración sobre los motivos por los que publicó en su cuenta de Twitter el comentario ‘no salía tan temprano desde que se cayó la avioneta de Mouriño, anden con cuidado funcionarios voladores’, se le permitió retirarse de las instalaciones, toda vez que hasta este momento, no existe relación entre la publicación del tweet y el accidente aéreo”. Mario Flores termina el domingo en su casa: “Soy el ángel de la muerte de los panistas voladores”, era la descripción de su perfil. Un día después se lee: @mareoflores: “Me preocupa el país”.
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AC
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Yu
















