Los Rockstars han pasado de moda
Un rumor salido de la misma redacción de Frente asegura que me clausurarán esta columna. Consulté el Miracle fish, un Fortune teller. Por la forma en que se retorció en la palma de mi mano se deduce que soy passionate. Pero no menciona nada de mi supuesto cese de esta publicación. Caen los capos: Óscar Osvaldo García Montoya, alias el “Compayito”, líder de La mano con ojos; La Barbie, Charlie Sheen (que fue echado de Two and a half men) y Gaddafi. Al parecer yo soy el siguiente. Ay, si viviera Big Mama Thornton no andaría yo aquí penando.
Mi salida de Frente no es mi único descalabro. Una química sanguínea acaba de revelar que tengo altos los triglicéridos y elevado el ácido úrico. Sí, tengo gota. Por indicación del doctor me debo alejar de las carnes rojas y del alcohol. Es directo: el infarto no te va a avisar. No se explica por qué razón no presento los insalvables síntomas de aquellos que padecen mi misma situación: ni me duele el dedo gordo del pie, a causa de la gota, ni se me duerme el brazo izquierdo, señal inequívoca de que me precipito hacia el paro.
Mis niveles de glucosa están ok. Es una de mis máximas preocupaciones. Mi abuelo murió por culpa de la diabetes. Terminó ciego y le amputaron una pierna a causa de su compulsiva manera de alimentarse. Me lo han advertido hasta el cansancio: no vas a llegar a los cuarenta. No importa. No soy el único que no alcanzará las cuatro décadas. Además, los rockstars han pasado de moda. Lo de hoy es ser un modosito metrohomosexual que hace yoga y anuncia aceite Nutrioli. No imagino unos tacos preparados con un producto benéfico para el corazón. El día que en mi taquería favorita, ubicada en Mesones e Isabel La Católica, me sirvan unos tacos de tripas cocinados en aceite de oliva, yo mismo me pego un disparo.
Después de todo, no es tan negativo que me echen de Frente. Al dejar de percibir el ingreso por esta columna dispondré de menos capital para beber. Lo que finalmente redundará en mi salud. Tal vez viva muchos años. O quizás no. Puedo perecer en un accidente automovilístico. Morir de infinitas maneras. Entonces por qué renunciar a mi dieta. Entendámonos, cuando un médico te advierte sobre tu salud, no debes tomarlo como la oportunidad para cambiar tus hábitos. Tu obligación es contratar varios seguros de vida. Sonsacarle una feria a la muerte. Y dejar millonaria a la familia.
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